Castillo de Grajal de Campos

Sobre el León medieval no se va a hacer una relación, ni siquiera aproximada, de nuestros más conocidos reyes, y emperadores, aunque Ordoños, Ramiros, Vermudos y Alfonsos protagonizaron, al frente del Reino, la historia de este período de ochocientos años, los comprendidos entre el setecientos y el mil quinientos, que denominamos medieval.
Los primeros muros defensivos de la tierra leonesa son sólo historia. Fueron aquéllos que levantaron astures y cántabros en los diversos castros repartidos por la provincia. Los romanos elevaron las murallas de León y Astorga, luego remozadas, arrasadas, reconstruidas y demolidas en parte. La lucha contra los musulmanes obligó a la construcción de fortalezas defensivas que protegían las avanzadillas. Cuando la guerra viajó hacia el sur los castillos pasaron a ser un símbolo de poder y los nobles y señores los levantaron para amedrentar al pueblo y para defenderse de otros nobles y otros señores. Luego sólo fueron «poder», y poco a poco se abandonan, se cierran, se hunden y se arruinan.
Las Fortalezas Bercianas forman el conjunto más importante de los castillos leoneses. Pueden clasificarse en varios grupos, según que fueran erigidos por los Templarios, durante las disputas nobiliarias o después de éstas como símbolos de poder. Entre los primeros están el de Ponferrada, el de Cornatel y el de Sarracín en Vega de Valcarce. El Castillo de Ponferrada se levantó por los Templarios allá por el siglo XIII, como ayuda y defensa del Camino de Santiago, y fue uno de sus más importantes conventos, hasta la disolución de la Orden en el siglo XIV. Posteriormente perteneció a diversas familias nobiliarias bercianas (Castro, Osorio, Lemos...), que engrandecieron el recinto levantando su magnífica entrada, varias dependencias y dejando sus escudos en muros y torres. El Castillo de Cornatel, próximo a las Médulas y al Lago de Carucedo, a la vera del camino de Ponferrada a Orense, fue levantado por las Caballeros del Temple en el siglo XIII y encierra entre sus muros, erigidos sobre una montaña casi inaccesible, la historia y la leyenda. Los condes de Lemos y el marqués de Villafranca fueron sus señores.
Las primeras fortificaciones que se levantan en la montaña leonesa tienen la misión de ayudar y defender a los ejércitos cristianos que desde tierras asturianas venían a León para acosar a los musulmanes. A esta época corresponden los castillos de Gordón, Alba y Luna, de los que nos quedan escasos restos. Fueron levantados en tiempos de Alfonso III, dos en el camino del Puerto de Pajares, en la ribera del Bernesga, y el otro en la cuenca del Luna.
Las tierras llanas del centro de la provincia leonesa son la cuna de los grandes señoríos, donde asientan sus reales los Quiñones, los Osorios, los Bazán..., que levantan importantes castillos para demostrar su poderío.
La Maragatería era territorio de los Osorio que tenían en Astorga un imponente castillo derribado en el siglo XIX, entre la francesada, que arruinó una parte, y el Ayuntamiento que acabó con el resto. La ciudad conserva una muralla casi completa, obra originariamente romana, renovada en época medieval.


 

Torre Foncea
Torre de los Ruiz del Castill
Castillo de Sajazarra
Torre de Anguciana
Castillo de Cuzcurrita
Castillo de Briones
Castillo de Davalillo
Castillo de Leiva
Castillo de Aguas Mansas
Castillo de Clavijo
Castillo de Arnedo
Castillo de Arnedillo
Castillo de Cornago
Castillo de Jubera
Castillo de San V. de la Sonsierra
Castillo de Prejano
Torre Lumbreras
Mostrar más
Copyright: Castillosdisanti.com
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now