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Punta Nariga Desde el Aire _ El Faro Más Sorprendente de Galicia - YouTube y 5 páginas más

Volar en Punta do Roncudo por la mañana es una experiencia que redefine lo que significa grabar en la Costa da Morte. No es un cabo cualquiera; la atmósfera cruda, el granito desnudo y la enorme carga histórica y humana del lugar se sienten en cada plano. 

Lo primero que impacta al levantar el vuelo es cómo la sencillez arquitectónica de la torre blanca de 11 metros contrasta con la brutalidad del entorno. Desde arriba, el faro parece un centinela minimalista plantado sobre un desierto de roca erosionada por el viento y el salitre. 

Grabar aquí exige máxima concentración. El viento en O Roncudo es implacable y traicionero, soplando racheado desde el Atlántico abierto. Mantener la estabilidad para lograr tomas fluidas —especialmente al acercarse al perfil de la linterna automatizada o al buscar planos a ras de acantilado— pone a prueba la resistencia del equipo y la precisión en los dedos. Sin embargo, la recompensa visual de capturar la soledad absoluta de este cabo por la mañana compensa cada segundo de tensión. 

El Faro do Roncudo no busca ser el más monumental, pero su integración en el paisaje salvaje lo convierte, probablemente, en uno de los más magnéticos y auténticos de toda la ruta costera. 

Al trazar un plano cenital o un viaje orbital lento sobre los acantilados, la lente revela las icónicas cruces blancas. Verlas desde el aire, salpicando las rocas donde los percebeiros se juegan la vida a diario, le da a la grabación una profundidad emocional única. No es solo un paisaje; es un memorial vivo de naufragios históricos y de la dureza de la vida marinera. 

En O Roncudo no amanece como en otros lugares; allí el día se despierta con el rugido del Atlántico rompiendo contra las rocas de granito negro y el olor intenso a sal y a percebe fresco.  

Eleve el dron y la perspectiva cambió por completo. Dejé de ser un simple espectador en tierra para convertirme en un ave marina. En la pantalla, el faro del Roncudo comenzó a encogerse mientras el dron ganaba altura, revelando la verdadera escala de la tragedia y la belleza del lugar. Las rocas negras, donde los percebeiros se juegan la vida cada día, parecían las garras de un monstruo dormido entrando en el océano. 

Las cruces blancas en memoria de los percebeiros se veían diminutas, pero su peso histórico flotaba en el ambiente, recordándome las leyendas de meigas y tempestades que habitan cada grieta de esta tierra. 

Hice un giro lento, rodeando la linterna del faro. La luz del amanecer se reflejó en la lente de la cámara justo cuando el dron se suspendía sobre el abismo, capturando la inmensidad del océano. En ese instante, a través del visor, no solo estaba grabando imágenes; estaba atrapando el alma salvaje de Galicia. 

El nombre de "O Roncudo" proviene del ronquido sordo y continuo que produce el mar al batir con fuerza en las cavidades de sus acantilados. Un sonido que el dron grababa visualmente en cada vaivén de las olas. 

Tras unos minutos de pura magia visual, con las baterías avisando inicie el descenso. El dron regresó de forma limpia, aterrizando con suavidad. 

Al apagar los motores, el silencio volvió a envolver, roto solo por el eterno "ronquido" del mar. había capturado el despertar de uno de los rincones más indómitos del mundo, listos para que esa luz y esas piedras contaran su propia historia en tu web. 

Mi Roncudo
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