top of page
Fuerte-da-Insua-13-8-2025.png
Aerial_photographs_of_Forte_da_Ínsua_2021_(25).jpg

El viento soplaba con fuerza sobre la costa de Caminha. Frente a mí, en mitad de la desembocadura del río Miño, la pequeña isla de Ínsua emergía entre la bruma matinal como un viejo centinela olvidado. De un lado, la costa gallega; del otro, las playas portuguesas de Caminha. Y en el centro, la imponente silueta estrellada del Fuerte da Ínsua. 
Encendí el mando. Apreté los joysticks y el dron se elevó verticalmente. La costa se fue empequeñeciendo bajo la lente de la cámara, transformando el paisaje terrestre en un lienzo tridimensional. 
Conforme me aproximaba a la isla, la pantalla del control me devolvió una perspectiva maravillosa: 
Desde el suelo, la fortificación parece una muralla inexpugnable; desde el aire, revela su arquitectura en forma de estrella bastionada, diseñada para resistir tanto cañonazos como el embate rabioso del mar. 
Bajé la altitud para realizar un plano secuencia rozando el tejado del antiguo faro. Volar sobre el interior del fuerte se siente casi como una profanación pacífica: las ruinas del antiguo convento franciscano del siglo XVII, los patios donde hoy solo gobiernan las gaviotas y el famoso pozo de agua dulce, que inexplicablemente brota en mitad de un islote rodeado de agua salada. 
Durante unos minutos, el tiempo pareció detenerse. El sonido del viento y del mar se mezclaba con la emoción de descubrir el fuerte desde una nueva perspectiva. Comprendí que la verdadera aventura no consistía en buscar grandes hazañas, sino en aprender a mirar los lugares conocidos con ojos diferentes. 
Cuando el dron regresó a mis manos, supe que había capturado mucho más que un vídeo. Había guardado la esencia de un instante único: la calma del océano, la majestuosidad del Fuerte da Insua y la satisfacción de vivir una experiencia personal que transformó un simple vuelo en una historia digna de ser contada.
Desde entonces, cada vez que vuelvo a ver aquellas imágenes, recuerdo que en ocasiones, basta con elevarse unos metros para descubrir que el mundo siempre tiene una nueva historia que contar. 

Mi Caminha
00:00 / 03:42
bottom of page