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Los faros tienen un magnetismo especial. Están rodeados mayoritariamente por el mar abierto, y salvaje, con vertiginosos acantilados. Además, los caminos que conducen hacia ellos, generalmente, están poco o nada asfaltados imprimiéndose el lugar de un carácter silvestre… Todo esto contribuye a darle al entorno ese toque mágico. Está considerado Monumento Natural.

Aunque el espectáculo allí está en perder la vista en los paisajes que os regala este lugar, que son el verdadero tesoro.

Se dice que en esta zona el mar es más salvaje que en ninguna otra del país y las olas alcanzan más de 15 metros cuando la atmósfera se torna tormentosa.

Algunos autores gallegos se inspiraron en lo escarpado de su relieve para dar forma a sus renglones. ¿Por ejemplo? Eduardo Pondal. Seas o no gallego, Pondal te sonará de oídas: es el autor del himno de la comunidad autónoma.

Pondal defendía que la Costa da Morte se extendía desde la Praia de Traba, en el municipio de Laxe, hasta Cabo Vilán, en Camariñas.

Además, el tramo que une el lugar de Arou con cabo Vilán forma parte de la Red Natura 2000 debido a sitios como la ensenada do Trece. Este entorno de playas con aspecto desértico es conocido por el cordón arenoso de su interior, que da paso a un campo de dunas remontantes que llegan a alcanzar los ciento cincuenta metros de altitud. Entre su flora destaca la planta camariña, el subarbusto protegido que da nombre al municipio.

Donde remata el entorno de O Trece comienza un sendero que lleva al cementerio de los ingleses. En este lugar recibieron sepultura los marineros que viajaban a bordo del Serpent, un barco procedente de Plymouth que naufragó en dicha ensenada cuando se dirigía a Sierra Leona.

Dejando lo místico a un lado y cerca de cabo Vilán se encuentra Area Longa. Desde esta playa se sienten y se ven las olas estallando con fuerza en faro Vilán.

Este faro fue el primero en funcionar con suministro eléctrico de toda España. Desde 1896, su luz ilumina uno de los tramos más temidos de esta costa. Por algo Eduardo Pondal eligió el intervalo que discurre entre este lugar y Laxe como el pedazo de litoral que merecía ser reconocido como Costa da Morte.

Podemos pensar que el nombre del Cabo Vilán, que visto desde el norte parece un monstruo marino, viene de lo malas y peligrosas que pueden llegar a ser sus aguas para los navegantes que surcan por sus proximidades, pero el nombre podría provenir de un ave que antaño era muy común que sobrevolaba estas costas. Se trata del milano, aunque no se entiende muy bien la desviación del topónimo. Otros opinan que el nombre deriva de la palabra gaélica “bhfaoileán” que se pronuncia “vuila: n” y que significa gaviota y por lo tanto sería una evolución de un topónimo que significaría Cabo de las Gaviotas.

El entorno es paradisíaco, pues alrededor de este cabo se encuentran unas de las mejores playas de Galicia, debido a su estado virgen y natural, la ensenada del Trece. Además, la diversidad biológica es muy grande y es aquí el único lugar de Galicia, junto a las islas Cíes, donde podremos ver los últimos ejemplares de la planta de la camariña o caramiña (Corema album) con su dulce fruto blanco, hoy en día en peligro de extinción en la costa gallega y que da nombre a la vecina población y a otras como “Pobra do Caramiñal”.

También veremos la “herba de namorar”, famosa en nuestra tierra y más conocida por el santuario de Cedeira de San Andrés de Teixido. Sin embargo, la planta más abundante es “o toxo” (el tojo). Merece la pena recorrer estas costas en primavera, pues este último ejemplar se encuentra en floración y su flor crea una fascinante alfombra amarilla que contrasta sobre los acantilados rocosos y el mar azul. En cuanto a la fauna, el cabo alberga un gran número de especies de gaviotas, cormoranes, araos, petreles y otros.

Entre las curiosidades que podremos ver aquí son la multitud de formaciones rocosas que se reparten por todo el cabo. Entre las más curiosas destacan la Piedra de la Calavera y sobre ella la Piedra de la Muela. Estas piedras se localizan a mano izquierda del faro. De mencionar es también el “Monte Branco”, que se trata de la duna rampante más grande de la Península. Una duna rampante es una pequeña montaña que con ayuda de los vientos costeros es tapada con arena de la playa.

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