
-
Lavar bien las patatas y sin pelar, colocarlas en una cazuela amplia. Llenar con agua fría teniendo en cuenta que ésta ha de cubrir dos dedos por encima de las patatas. Sobre todo, medir el líquido, pues tenemos que añadir 10g de sal marina por cada litro de agua. Poner la cazuela al fuego y hervir a fuego alegre durante 30 minutos. Sabremos que están en su punto óptimo de cocción, si al introducir la punta de un cuchillo en una patata y levantarla, ésta cae desprendiéndose del él.
-
Dejar enfriar escurridas, justo hasta que no nos quememos para pelarlas.
-
Han de quedar bien desprovistas de cualquier defecto que tengan y quedar la patata bien pelada y limpia.
-
Pasar éstas por el pasapurés. El puré así obtenido irá a una cazuela al fuego medio y con una espátula de madera, daremos vueltas y más vueltas, para que la patata, pierda la mayor cantidad de humedad posible. Esta operación durará unos 5 minutos en esta operación es donde reside el éxito o el fracaso del puré. Si lo hacemos bien, esto nos ayudará a que luego el puré quede liso y aterciopelado.
-
Mientras, habremos calentado la leche hasta justo antes del punto de ebullición (mantenerla caliente) y tendremos la mantequilla bien fría, cortada a trozos pequeñitos.
-
Ir echando ésta poco a poco y removiendo continuamente, mientras vemos que se integra en el puré. Y así hasta terminar con toda la mantequilla. Ahora es el momento de echar la leche bien caliente, poco a poco y removiendo con un batidor manual vigorosamente para que se integre bien. La cantidad va según necesite la patata. De 200 a 300 ml. Pero no ha de quedar demasiado espeso, pues si no el siguiente paso será un suplicio. Ahora es el momento de rectificar de sal si hiciese falta y se le puede añadir un pellizco de pimienta blanca.
-
Aún no hemos terminado.
-
Pasar el puré obtenido por un cedazo de malla fina, ayudándonos con una espátula de silicona, de allí a un cazo y a fuego suave removiendo enérgicamente con las varillas hasta dejarlo liso, suave y aterciopelado.
-
Después del trabajo viene la recompensa, pues es algo sublime y espectacular. Os lo prometo
